jueves, 26 de diciembre de 2013

Apurimeños residentes en Cusco celebraron fiesta de la huaylia


Decenas de apurimeños, residentes en Cusco, y visitantes participan desde tempranas horas de hoy en la tradicional fiesta de la huaylia que se festeja los 25 de diciembre de cada año en honor al nacimiento del niño Jesús.

Las actividades se iniciaron a las 10:00 horas con una misa celebrada en la Catedral de Cusco. Hasta este lugar llegaron cuatro comparsas compuestas por pobladores provenientes de las provincias apurimeñas de Antabamba y Grau que residen en esta ciudad, devotos y visitantes ocasionales.



Federico Moreyra Jara y Elsa Portilla Salas, mayordomos de la huaylia de San Antonio de la provincia de Grau, afirmaron que la festividad se realiza en agradecimiento a "todo lo que nos da el Niño Dios".

Las huaylias son danzas y cánticos alegres en quechua y español que se entonan en agradecimiento al Niño Dios, manifestó el catedrático de la facultad de Ciencias Sociales de la universidad San Antonio de Abad, Julio César Barreto Dávila, también integrante de la huaylía.

Las cuatro comparsas apurimeñas, provenientes de las localidades de Totora, Mamara, Sabaino, de la provincia de Antabamba; y San Antonio, de la provincia de Grau.

La huaylia de Antabamba fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación por el exInstituto Nacional de Cultura en el 2004. La danza es una manifestación cultural representativa del sincretismo católico-andino.

Los devotos apurimeños expresan a través de esta danza su devoción al nacimiento del niño Jesús. Durante el baile se pone en manifiesto el fervor y devoción de los pastores, guiadores y tronadores que celebran la llegada del hijo de Dios. Esta danza es de carácter religioso y expresa la fusión entre la cultura española y la cultura quechua.

Los danzantes lucen una vestimenta multicolor, algunos llevan plumas de pavo real. Las comparsas compiten para ver quien expresa mejor el baile.

Luego de la misa, las comparsas participaron de una procesión que encabezó un pesebre. Los devotos seguían la procesión bailando al ritmo de la música. Rodearon la Plaza Mayor y luego se dirigieron por la avenida El Sol hasta llegar a la altura del Coricancha donde hicieron un alto para adorar al niño Jesús que estaba en el nacimiento armado en los exteriores del templo inca.

Luego de la adoración se dirigieron al estadio Universitario donde se realiza una fiesta con platos típicos. Las comparsas participantes competirán en este lugar.

Fuente: Andina

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