Historias que nos unen el repostero del pasaje El Sol
En el barrio El Progreso de Tumbes, un hombre ancashino se convirtió en un punto imperdible para los amantes de los postres artesanales. Antonio Morales de la Cruz o “Chimbote, el dulcero”, como lo conocen todas las personas que lo visitan en el pasaje El Sol por su talento, afirmó que sus preparaciones tienen un sabor inconfundible gracias a la sabiduría que heredó de su padre. Desde niño le llamó la atención el trabajo de su progenitor, quien tenía una pequeña panadería con algunos familiares. Con los años, absorbió todos los conocimientos de su mentor, como la forma de unir los ingredientes, amasarlos y agregar uno que otro secreto para potenciar la receta final. Con la bendición de su maestro y el amor de su madre en el corazón, decidió viajar de Chimbote a Tumbes. Lleno de esperanza e ilusión, se instaló en el barrio El Progreso, donde ya lleva más de 35 años y se ha convertido en un ejemplo de superación y dedicación. Don Antonio manifestó que, en los últimos años, pudo impuls...