jueves, 26 de junio de 2014

Apurimac celebra el Sondor Raymi o la epopeya de la nación Chanka

La Laguna de Pacucha y el complejo arqueológico de Sondor, ubicados a más de 20 kilómetros de la ciudad de Andahuaylas, son los dos puntos donde se escenifica el Sondor Raymi o epopeya de la nación Chanka, uno de los episodios más legendarios de la región Apurímac.

La crónica, publicada en el suplemento Lo Nuestro del diario El Peruano, rememora la trágica leyenda que cuenta que el lugar era ocupado por un pueblo vigoroso que un día andaba alborotado con la realización de una gran boda.

Al caer la noche, una viejecita llegó pidiendo posada y solo recibió el rechazo de los pobladores. Fue una señora muy humilde quien la cobijó. En agradecimiento, fue advertida de que por la noche se produciría una lluvia torrencial.



La mujer logró abandonar a tiempo el lugar, pero quedó petrificada al mirar cómo se inundaba su pueblo. En la actualidad, una parte de la laguna se utiliza como piscigranja de pejerreyes.

La otra parte de la laguna de Pacucha, la más distante e inundada de totorales, es la usada como escenario de la primera etapa del Sondor Raymi.

Es aquí donde vimos emerger de las aguas al mítico Uscovilca, líder chanka, vestido en estricto negro, el color de la pureza en el antiguo Perú.

Al pisar tierra, como manda la tradición, lanzó su huaraca con piedras que determinarían la ubicación de los pueblos que serían parte de la confederación.

"Los que no se unían por las buenas, serían conquistados a la fuerza", detalla Max Sánchez, director artístico de la puesta en escena desde 1998.

Unos 500 jóvenes, entre escolares y estudiantes de la Escuela de la Policía, son los responsables de revivir el mito, que alcanza su punto más álgido ya sobre el complejo arqueológico Sondor, en la cúspide de una gran montaña, desde la cual tenemos una vista privilegiada del gran nevado Salkantay.

En la ciudad de Andahuaylas se levanta el museo municipal, que exhibe fardos funerarios y cerámica del período chanka, ahora convertido en centro de operaciones de las investigaciones realizadas por la Universidad de California.

Nos movemos por tierras con grandes historias nacidas alrededor de la bravura de sus míticos chankas, guerreros cuyos dominios incluyeron Huancavelica y Ayacucho, ya los que se les atribuye una violencia desmedida en sus ataques.

De igual forma, los estudios han comprobado el alto desarrollo médico de los chankas en las intervenciones craneanas, así como el gran manejo de las lesiones severas producto de sus múltiples enfrentamientos para extender su territorio.

Se afirma que, en sus afanes expansionistas fueron los únicos capaces de cercar Cusco durante el liderazgo de Pachacútec, quien finalmente los derrotó tras la celebración anticipada de los chankas, orgullosos de haber logrado la proeza que no pudieron otros pueblos.

Lejos de esa inquietante etapa, debe destacarse que los andahuaylinos son la gente más amable y apacible que pueda conocerse. Muestran un orgullo modesto, tal vez porque aún no reciben la gran cantidad de turistas que sí llegan a las regiones vecinas.

Fuente: [Andina]

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