Historias que nos unen el repostero del pasaje El Sol
En el barrio El Progreso de Tumbes, un hombre ancashino se convirtió en un punto imperdible para los amantes de los postres artesanales. Antonio Morales de la Cruz o “Chimbote, el dulcero”, como lo conocen todas las personas que lo visitan en el pasaje El Sol por su talento, afirmó que sus preparaciones tienen un sabor inconfundible gracias a la sabiduría que heredó de su padre.
Desde niño le llamó la atención el trabajo de su progenitor, quien tenía una pequeña panadería con algunos familiares. Con los años, absorbió todos los conocimientos de su mentor, como la forma de unir los ingredientes, amasarlos y agregar uno que otro secreto para potenciar la receta final.
Con la bendición de su maestro y el amor de su madre en el corazón, decidió viajar de Chimbote a Tumbes. Lleno de esperanza e ilusión, se instaló en el barrio El Progreso, donde ya lleva más de 35 años y se ha convertido en un ejemplo de superación y dedicación.
Don Antonio manifestó que, en los últimos años, pudo impulsar su actividad económica a través de la intervención Saberes Productivos del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).
Mediante este acompañamiento técnico, el adulto mayor logró expandir su público, tras recorrer diferentes ferias y festivales donde revaloran los conocimientos de la población más longeva. Fue así que Morales mejoró su estado anímico, al tener el respaldo del Midis, y fortaleció su actividad económica.
“Me gusta trabajar, hacer mis postres. Las personas que me compran dicen que les gusta la milhojas, las pequeñas tartaletas, rollitos, e incluso las empanadas”, sostuvo. “Le agradezco a mi padre que me transmitió su destreza en la cocina. La repostería es mi principal actividad en la vida”, agregó.
El usuario aseguró que sus comensales quedan sorprendidos por su habilidad, porque en ocasiones los invita a ver cómo hace sus preparaciones. Para los pobladores de la zona, el septuagenario no solo combina insumos que luego toman forma en un horno artesanal, sino que, además, amasa recuerdos e integra memorias para lograr un bocado del cielo.
Gran pérdida
Después de retirar su producción del horno, Morales de la Cruz se mostró sensible al recordar a su hijo, quien lo acompañaba en sus jornadas, pero que lamentablemente falleció hace un tiempo. “Fue un golpe muy doloroso, pero tuve que levantarme porque a él le gustaba que siga activo y que esté feliz”, añadió.
El testimonio de Antonio evidencia la fuerza y la constancia que llevan los adultos mayores en sus hombros, con la esperanza de mejorar su calidad de vida. Para el usuario de Pensión 65, su emprendimiento impactó en su autonomía y autoestima, más aún cuando sus vecinos y turistas lo han empezado a llamar “El repostero del pasaje El Sol”.
Con los brazos abiertos
Con los brazos abiertos
Don Antonio invitó al público en general a visitar su localidad en el cálido distrito de Tumbes. “Una de las cosas más valiosas es su gente y lo que genera el turismo. Los recibiremos con cariño, platos típicos y una buena sazón, como es de costumbre en nuestra región”, enfatizó el adulto mayor.
Tumbes, 19 de setiembre de 2026
Tumbes, 19 de setiembre de 2026
Unidad de Comunicación e Imagen
Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65
Fuente: Turismo dePeru.com | Publicado el Sat, 19 Sep 2026 08:00:00 -0500
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